domingo, 12 de abril de 2015

Perdón-a-mí.


Perdón.
Perdón por cada mentira
que tiene mi firma y tu dirección
en el título,
con destino a mi corazón
al recordarte.
Perdón por guardarlas tan bien
en cajitas de cristal frágiles,
dentro de mí.

Perdón por cada verso,
tan bonito
y tan autodestrucción
a la vez;
perdón por convertirte -para mí-
en poesía.

Perdón por ser tan capulla
como tú conmigo.
Por volver a aquellas escaleras
(esta vez sin ti)
y bajarlas de dos en dos,
para disfrazar tu ausencia
de "algún día volverás".
No es que me guste el disfraz,
más bien parece sacado del bahúl
de la vieja casa de unos abuelos,
así que no me queda más remedio
que guardarle cariño
al inservible disfraz.

Perdón al reloj
por cada pérdida de tiempo,
por obligarle a hacer el pino
con las manecillas,
por cada cuenta atrás
de cada una de nuestras quedadas.

Perdóname,
yo del presente,
perdón-a-mí.

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