miércoles, 6 de julio de 2016

"Be here now" o aquí y ahora.




Una foto en blanco y negro.
Y tú tan azul eléctrico que tienes chispas en las venas.
Y yo como el rojo que hierve en la sangre.
¿Lo hueles?

Te estoy llamando y no suena ningún teléfono,
te estoy llamando y no suena ninguna voz,
te estoy llamando y suena el ruido más fuerte;
el silencio que habla por los dos.
¿Me oyes?

Al amante del "hoy" no le gusta ese tipo de arte,
quedar capturado en un instante
permanecer ahí,
permanecer en varios sitios a la vez,
como el secreto que "guardan" dos niños pequeños,
impredecible pero cierto.

Señalar con el dedo corazón al artista que (se) hace arte,
como mejor he visto a alguien hacerlo,
de manera inconsciente,
con el privilegio de tener las cosquillas revueltas entre las costillas.

Señales, huellas a las dos menos diez de una madrugada.



miércoles, 27 de abril de 2016

A(prender).


Aprender a hablar de ti.

Llegar a hacerlo como te merces,
cuando los gatos aprendan a bailar
pisándose los pies,
cuando los perros aprendan a tocar
los pocos acordes de guitarra
que a ti te bastan para hacerme bailar.

Aprender a no seguir la corriente:
mirarte a la cara y decírtelo a los ojos.

No ser fecha, porque ni ser tiempo.
Pero por si algún día,
incierto de tus principios,
crees en el tiempo;
pregúntate cuánto tardamos en recorrer tu pasillo,
y si no encuentras respuesta,
pregúntate cuántas veces fuimos capaces de
no sentir los pies en tu pasillo,
y si no me ves dispuesta
a responderte;
pregúntate por mí
o por mis alas,
las que algún día dejé en tu pasillo.

Aprender a hablar de libertad
como buenos hipócritas.

Aprender que no hay meta más alta
que la de quitarle al reloj
la importancia que el resto le da.

He visto más chispas en ti
que en cien apagones eléctricos.
Me estoy quemando con tu luz porque quiero.


viernes, 8 de enero de 2016

Huele a mojado.






Cualquiera diría que nací ayer
si me escuchara llorar como un recién nacido en los brazos de su madre,
cada vez que la nostalgia
viene a inundarme.

(Y suerte que tengo la caja esta que palpita impermeable ante este tipo de inundaciones).

Planteándome 80 maneras de jugársela al tiempo,
me ha vuelto a vencer
justo en el momento en el que intentaba ser un "hoy" por completo.
Porque fui tanto
-que en realidad soy-
que se me corta la respiración
cada vez que flotan recuerdos
que traen consigo una revolución.

Fui (y soy siendo) el mar en invierno,
la risa a carcajadas con la seriedad
de la mano,
la piel erizada,
más piel erizada
y el color rojo.
Y 80 mil trozos de mí más,
que terminan de completarme.

Yo que sé. Cacao mental,
que más que a chocolate
me huele a tierra mojada.
No lo sé. Tormentas.
Quién sabe.
Borrascas,
de esas que les ha faltado a este invierno,
porque estaban por aquí
de guardia
en mi cabeza.

Ah, y mentí.
Aquello que palpita lo tengo
cerrado por inundaciones.